Esta era la pregunta que nos hacían los payasos nada más empezar la función y de esto hace por lo menos 30 años y además en la tele.
Nunca he ido al circo y a mi peque siempre le he dicho que cuando fuera un poco más mayor iríamos, total que ayer fue el día prometido. Tanto mi mujer como yo estuvimos flipando casi todo el día, vamos nada más sacar las entrada nos dejaron con la boca abierta y eso que no estábamos en primera fila, pero bueno como se lo habíamos prometido a la peque lo cumplimos.
Siempre al centro vamos en metro y ahí es donde empieza mi viaje, como no soy habitual cliente del suburbano siempre veo algo nuevo y alucino con la gente tan variopinta que monta en el metro con lo que siempre salgo alucinado del viaje. Se ve de todo: punkys, heavys, matrimonios con sus hijos, las viejas con sus tacones y sus pelos recién sacados de la peluquería que van al Pasapoga, en fin toda una jungla humana.
Cuando salimos a la calle volví a alucinar con Las Ventas, es una plaza de toros majestuosa, grandiosa y siempre impactante. En la plaza tenían montado todo el tinglado los del circo, como ahora no hay ningún festejo taurino el empresario se la alquila a la gente del circo, seguramente por un riñón y un trozo de pulmón, que los del circo a su vez nos sacan a nosotros. Bueno sigo que me pierdo.
Cuando entramos hacía un calor que te cagas, tenían la calefacción a tope, era inaguantable acabamos todos en manga corta, hasta que nos aclimatamos o la bajaron y se llevó mejor. Tenían un elefante en la pista por si los niños se querían subir y hacerse una foto con el animal, previo pase del padre por taquilla, menos mal que a mi hija le daba miedo y no quiso que su padre se desembolsará 10 euros por una foto que cuesta hacerla 1.

Diez minutos después de la hora indicada empezó el espectáculo y ahora es cuando debo decir que está bien pagado el precio de la entrada, es alucinante, increíble, sensacional, apasionante es....impresionante. Todos los artistas son dignos de aplaudir hasta la saciedad desde el que saca los caballos, el de los elefantes, los malabaristas, los equilibristas.... todos se lo curran que no veas, las cosas que hacen, las piruetas, las figuras que hacen los equilibristas a base de abdominales y dorsales, la paciencia hasta que un elefante se pone a dos manos, el baile de los caballos, el ingenio de los payasos, la valentía de los moteros que se meten en una esfera.... en fin todos, no tengo palabras para describiros lo que es el circo.

Salimos de allí con muy buen sabor de boca, con la sensación de haber visto el mayor espectáculo del mundo, que ya se encargó mi querida señora presidenta Esperanza Aguirre, de amargarnos el viaje, cuando compramos el bonometro y vimos que lo había subido de precio como si en vez de vagones nos hubiera puesto limusinas..... pero bueno eso es otra película, eso sí de terror.
Nunca he ido al circo y a mi peque siempre le he dicho que cuando fuera un poco más mayor iríamos, total que ayer fue el día prometido. Tanto mi mujer como yo estuvimos flipando casi todo el día, vamos nada más sacar las entrada nos dejaron con la boca abierta y eso que no estábamos en primera fila, pero bueno como se lo habíamos prometido a la peque lo cumplimos.
Siempre al centro vamos en metro y ahí es donde empieza mi viaje, como no soy habitual cliente del suburbano siempre veo algo nuevo y alucino con la gente tan variopinta que monta en el metro con lo que siempre salgo alucinado del viaje. Se ve de todo: punkys, heavys, matrimonios con sus hijos, las viejas con sus tacones y sus pelos recién sacados de la peluquería que van al Pasapoga, en fin toda una jungla humana.
Cuando salimos a la calle volví a alucinar con Las Ventas, es una plaza de toros majestuosa, grandiosa y siempre impactante. En la plaza tenían montado todo el tinglado los del circo, como ahora no hay ningún festejo taurino el empresario se la alquila a la gente del circo, seguramente por un riñón y un trozo de pulmón, que los del circo a su vez nos sacan a nosotros. Bueno sigo que me pierdo.
Cuando entramos hacía un calor que te cagas, tenían la calefacción a tope, era inaguantable acabamos todos en manga corta, hasta que nos aclimatamos o la bajaron y se llevó mejor. Tenían un elefante en la pista por si los niños se querían subir y hacerse una foto con el animal, previo pase del padre por taquilla, menos mal que a mi hija le daba miedo y no quiso que su padre se desembolsará 10 euros por una foto que cuesta hacerla 1.
Diez minutos después de la hora indicada empezó el espectáculo y ahora es cuando debo decir que está bien pagado el precio de la entrada, es alucinante, increíble, sensacional, apasionante es....impresionante. Todos los artistas son dignos de aplaudir hasta la saciedad desde el que saca los caballos, el de los elefantes, los malabaristas, los equilibristas.... todos se lo curran que no veas, las cosas que hacen, las piruetas, las figuras que hacen los equilibristas a base de abdominales y dorsales, la paciencia hasta que un elefante se pone a dos manos, el baile de los caballos, el ingenio de los payasos, la valentía de los moteros que se meten en una esfera.... en fin todos, no tengo palabras para describiros lo que es el circo.
Salimos de allí con muy buen sabor de boca, con la sensación de haber visto el mayor espectáculo del mundo, que ya se encargó mi querida señora presidenta Esperanza Aguirre, de amargarnos el viaje, cuando compramos el bonometro y vimos que lo había subido de precio como si en vez de vagones nos hubiera puesto limusinas..... pero bueno eso es otra película, eso sí de terror.





